Odín era el dios poderoso de los Nórdicos. Era llamado El Gran Padre. El es representado como un hombre de mediana edad con pelo largo y rizado y barba. Su arma, llamada Gungnir, era una lanza que le hicieron los enanos. Estaba frecuentemente acompañado de los dos cuervos llamados Hugin (pensamiento) y Munin (memoria).
Por su sed de conocimiento, Odín sacrificó uno de sus ojos para poder tomar de las raíces del Árbol del Mundo, Yggdrasil. Para descubrir el secreto de las runas (encantamientos mágicos), Odín se colgó del Árbol del Mundo por nueve días.
Sus asistentes especiales eran unas mujeres guerreras llamadas las Valkirias. Las Valkirias se llevaban el cuerpo de los guerreros muertos en las batallas hacia Valhala, localizado en la ciudad del Paraíso. Alrededor del siglo ocho y nueve, Odín ocupó el papel del dios del cielo Tyr. Junto con sus hermanos Vili y Ve, Odín creó al mundo del cuerpo del gigante Ymir.
¿Quién puede dominar el frío viento polar?
¿Cómo someter el rugiente mar?
Noches y días sin final,
En mi salvaje tierra ancestral
El inmenso mundo arrodillado,
Un jardín donde cosechar.
Almas dóciles que masacrar,
Bajo la mirada de su ojo acerado
Odín, que en la batalla perpetua
Con tu bramido nos animas,
Que no llegue el día de la tregua.
Iremos a tus salones, por toda la eternidad
¡Pero que me espere bebiendo!
Tómame dama del Valhalla
Caí con mi acero en la mano.
Llévame hasta el más allá
Para estar con mi hermano.
Porque hoy no es el día
Que con mi arma empuñando
Vaya a acabar mi.






